Keiko Fukuda, primera mujer en practicar Judo.

RedKarani

Sensei Keiko Fukuda, se convirtió a los 98 años en la mujer con el grado más alto de Judo en el mundo, luego de soportar varias décadas de discriminación por parte del instituto  Kodokan, dominado por hombres.

Keiko nació en Tokio en 1913; fue nieta de Hachinosuke Fukuda, samurái  y maestro de jiujitsu. Si bien la educación japonesa de la joven fue habitual para la época -incluía la práctica de arreglos florales y caligrafía-, su vida cambió a los 21 años, cuando Jigoro Kano (fundador del judo y uno de los antiguos estudiantes de su abuelo) la invito a entrenar con él en su centro de artes marciales, también conocido como dojo, con menos de metro y medio de estatura, Keiko era una maestra fuera de lo común.

El judo proviene del jiujitsu, y utiliza una combinación de técnicas de control y derribes, así como de fuerza y equilibrio. A pesar de su constitución física, Keiko sobresalió. Se entregó con tal ahínco a entrenar, que rechazo un matrimonio concertado por temor a tener que renunciar al deporte, y en 1937 se convirtió en instructora. Jigoro Kano murió al siguiente año, y Keiko profundizó sus conocimientos en una forma más delicada del judo, llamada kata. A los 40 años de edad, formó parte de un selecto grupo de mujeres que tenían el quinto grado de cinta negra, también conocido como quinto dan, y se mudó a los Estados Unidos, donde dio clases varios años. Más tarde regreso a Tokio e hizo demostraciones de Judo femenino en los Juegos Olímpicos de 1964.

En 1966, se trasladó de nuevo a los Estados Unidos y posteriormente adquirió la ciudadanía estadounidense. Tras veinte años de que el Kodokan  negara su progreso, se realizó una petición y, en 1973, con 60 años de edad, Keiko se convirtió en la primera mujer en recibir el sexto dan. Un año después, fundó Keiko Fukuda Joshi Judo Camp, el primer campo de entrenamiento de Judo para mujeres, y a finales de la década de 1980 organizó su propio torneo femenino. Dedicó más de cuarenta años a darles clases a las mujeres de la bahía de California en su dojo de San Francisco.

Se mantuvo como sexto dan por más de tres décadas, hasta que, en  2003, el Kodokan le otorgo el noveno dan -el segundo grado más alto que se puede recibir- cuando tenía 93 años. Este sigue siendo el grado más alto que una mujer haya conseguido. Keiko tenía 98 años cuando la Federación de Judo de los Estados Unidos la ascendió a décimo dan, y el gobierno japonés la reconoció con la Orden del Sagrado Tesoro por su contribución al deporte. Keiko continuó enseñando Judo en su dojo hasta su muerte, a los 99 años de edad.

-Libro Una Gloriosa Libertad, Vidas extraordinarias de mujeres de más de 40, Lisa Congdon, pág. 41.

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