Personas

Arturo Mora Alva

“Tienes que pensar en las cosas importantes mientras estás haciendo cosas pequeñas, de modo que todas las pequeñas cosas vayan en la dirección correcta”.

                                                                                                            Alvin Toffler

“La mayoría de las personas no quiere la libertad porque esta implica responsabilidad; y la responsabilidad asusta”.

      Sigmund Freud

Inician la contienda electoral este 5 de abril de 2021 para ayuntamientos y el 20 de abril para el resto de los cargos de elección popular. Son muchos retos que se tienen dentro de todo el proceso electoral y los nuevos desafíos que se tienen ante las nuevas posturas que algunos políticos y empresarios que han enarbolado en estos días en contra del Instituto Nacional Electoral (INE). Las instituciones tienen que ajustarse a los nuevos tiempos que se vayan presentando en un país como el nuestro que tiene una reciente historia democrática, y se entiende que las instituciones son dinámicas y se deben ajustar a los nuevos tiempos y contextos, pero atacar al árbitro antes de las elecciones que están a la vuelta de la esquina, plantea un problema muy importante para la joven e imperfecta democracia electoral que tenemos.

A los partidos políticos se les olvida su función en aras de sus propios intereses y sobre todo para detentar el poder. Nadie está exento de esas aspiraciones y durante mucho tiempo se usó el poder para hacerse de bienes y de riqueza, poder que se sigue usando desde los cargos públicos de elección popular y de los cargos por designación desde el poder para favorecer a particulares y a familias completas. La clase política se fue creando y moldeando al amparo de los caudillismos políticos y de los caciques regionales en el que se forjó en buena parte la vida política del México del Siglo XX.

La transición política con el triunfo electoral del PAN en el 2000 creo la expectativa del cambio de régimen, No sucedió. La oportunidad histórica de Acción Nacional durante 12 años permitió que se refundara el PRI y Peña Nieto ganó. El triunfo de Morena plateó un cambio de régimen, pero los sobresalto, diferencias, conflictos y contradicciones han polarizado y desdibujado al menos en la práctica el proyecto de nación propuesto. La pandemia ha afectado la política nacional y sus efectos y consecuencia todavía no se pueden medir con una justa dimensión y la estrategia desarrollada hasta ahora va dejando mucho que desear.

La incertidumbre y las políticas sanitarias seguidas no han podido parar los contagios comunitarios, en el que los fallecimientos suman ya más de 204,000 defunciones hasta ahora y 26 mil casos confirmados, cifra que lamentablemente seguirá aumentado y que ubican al país en tercer lugar mundial con relación al número de fallecidos, pese a ser el décimo cuarto en número de contagiados. La tercera ola de la pandemia está a la vista después de ver el comportamiento de las personas en playas, centros vacacionales, ciudades turísticas, centros y plazas comerciales durante Semana Santa.

Entre todo habrá que hacernos cargo de la libertad que tenemos, relativa, pero que implica apostar por construir y sostener un sistema electoral autónomo, independiente, objetivo e imparcial, por lo que se trata de insistir en hacer que la política sea un asunto de interés público y con una responsabilidad colectiva. La lucha por los derechos de las personas ha mostrado que es posible ir haciendo y promoviendo cambios culturales, políticos y legislativos para hacer exigibles los Derechos Humanos que consagra nuestra Constitución.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala en su Artículo 21 que:

  1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
  2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
  3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Habrá que recordar con claridad que la Constitución nos da el marco jurídico para exigir los derechos cada persona y por ahora el INE tiene la tarea de crear las condiciones para que este Derecho Humano se garantice en su ejercicio. Pero los partidos políticos tienen la responsabilidad de hacer que cada uno de los derechos humanos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se tiene que procurar y mantener su vigencia. Si los partidos políticos tomaran este documento, seguramente el actuar político sería otro, porque las Personas en sus derechos y en su dignidad serían el eje de su trabajo y su compromiso.

Tal vez si nosotros, desde el ejercicio de una ciudadanía crítica, miramos y evaluamos el trabajo de los partidos políticos, -como gobernantes desde la función pública y en el trabajo legislativo- bajo las preguntas ¿Qué tanto los partidos y los gobernantes trabajan por la plena vigencia de los Derechos Humanos? ¿Qué tanto se respetan y se garantizan los Derechos Humanos? Con ello tendríamos un buen esquema de análisis y reflexión para razonar nuestro voto, pero también para tomar acciones para trabajar por su plena vigencia. No esta demás dar lectura a la Declaración Universal de los Derechos Humanos* en estos tiempos electorales. Nos vendría muy bien como sociedad para imaginar y luchar por el país que nos merecemos y pensar en las personas, sus derechos y sobre todo en su dignidad.

                                                                                 

*https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/110501/Declaraci_n_Universal_SPREAD_.pdf

 Por: Arturo Mora Alba 

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