La caballerosidad en extinción.

RedKarani

Por: Voices of Brotherhood

Últimamente he visto distintas discusiones referentes al machismo en las que se involucra la caballerosidad, y se tiene esta confusión o incluso duda de si tienen relación alguna: si nació del mismo machismo o debe recuperarse y preservarse la tradición del hombre caballeroso. Veo incluso a hombres diciendo “yo me auto-proclamo machista, porque soy un caballero y esa costumbre debería rescatarse” (me alarmó el haber leído esto último).

No ha sido un tema muy abordado ya que no tiene un efecto o impacto tan inmediato como el acoso, la violencia de género o los feminicidios. Sin embargo, si puede tener afectaciones sigilosas pero dañinas, dependiendo de la perspectiva de quien actúa de manera “caballerosa”.

Personalmente, creo que para poder identificar si una costumbre o tradición va relacionada al machismo, debemos revisar su historia y su intención integralmente:

El término “caballero” comenzó a usarse en el siglo XV, para referirse a los hombres que protegían a miembros de élites a cambio de alguna forma de reconocimiento. Eventualmente, por ser un trabajo realizado dentro de la realeza y las ideas culturales que la fueron rodeando, se transformó en una forma de demostrar hombría y clase, para “encajar” en el círculo de hombres que cuidan y protegen a las mujeres.

Esta expresión se fue enfocando poco a poco en ser protectores, gentiles, ante la supuesta fragilidad de las mujeres, y enseñándole a los varones de nuestras épocas cómo demostrar su educación y clase. En nuestros tiempos, existe un discurso cruzado entre las ideas que dicen que “hay que salvar la caballerosidad”, “ya no hay hombres caballerosos”, y en contraste, quienes dicen que “la caballerosidad es una forma de machismo”.

La caballerosidad puede ser una expresión del machismo, pero depende de cuál sea la perspectiva que se tiene al respecto. Si, por ejemplo la caballerosidad viene desde un gesto amable, un gesto de gentileza, entonces podría decirse que está correctamente dirigido. Pero si viene desde la idea de que la mujer es frágil, que no puede, que “tengo que hacerlo para conquistar”, entonces ahí está el error. En este caso, viene de una raíz que puede llegar a convertirse en el lado opuesto: Transformarse desde la gentileza a una expresión de violencia.

Una forma clara de saber que se trata de este tipo de caballerosidad, tal vez “negativa”, es que el hombre es caballeroso sólo cuando está conquistando, cuando está seduciendo a una chica. Si sólo es caballeroso en este momento, pero eventualmente se vuelve flojo, se vuelve poco detallista, sin cuidar o atender a su pareja, puedes darte cuenta que sólo lo usó como un medio para llegar a un objetivo. Pero no es parte de sus hábitos, no es algo que se esté reproduciendo por un buen motivo, sino por uno interesado. Si no es un motivo desinteresado, no es un motivo de gentileza, amabilidad o educación, es un motivo interesado en obtener un premio, una recompensa.

Si estás saliendo con un hombre que está siendo caballeroso, detallista y atento, una forma en la que podemos saber si sí lo va a seguir siendo eventualmente o si sólo es con este objetivo interesado, es ver cómo trata a otras mujeres, sobre todo a otras mujeres con las que no tiene ese interés, ya sea su madre, su hermana, su abuelita, o incluso tus amigas o las suyas. Un hombre caballeroso del lado positivo es un hombre que es atento amable y gentil con todas las mujeres no sólo con la que le interesan románticamente.

Ahora, si el hombre que está trabajando, que está realizando esas acciones amables y gentiles, no sabe por qué las hace y es caballeroso sólo porque así lo educaron, es una forma muy similar a como se ha estado replicando el machismo. No quiero decir que sea machismo directamente, o que sea igual de dañino. Si estás replicando y haciendo cosas sólo porque tus padres te dijeron que así tenía que ser, o porque así te enseñaron, entonces no estás siendo lo suficientemente consciente. El punto aquí es preguntarte el por qué hago las cosas qué hago, investigar, leer al respecto y con ello hacer las cosas intencionalmente.

Después de algunos años trabajando con hombres en su masculinidad y tocar el tema de la caballerosidad, he notado que muchos hombres se niegan a “rechazarla”, debido a lo mucho que han trabajado en ser hombres respetables y/o educados a través de su caballerosidad. No creo que sea necesario rechazarla, sino cambiar nuestra perspectiva, y sobre todo, ampliarla. Y… ¿Cómo ampliarla? Viéndola como un gesto de amabilidad y gentileza, de dar el asiento, de abrir la puerta, de facilitar la vida alguien más. Entonces, estos gestos de dar el asiento, de facilitarle la vida a alguien, de dar un gesto de amabilidad y gentileza no debería ser entonces sólo para las mujeres. Deberían ser para cualquier persona que lo necesite, para una persona mayor, ya sea hombre o mujer, sin importar el género, sin importa el sexo. Porque… si estos gestos de gentileza sólo van dirigidos de un hombre una mujer, ¿no es eso un tema de género? ¿No estamos cayendo en algo similar a todo lo que estamos intentando mejorar y evitar?

Si a ustedes como hombres la idea de abrirle la puerta a otro hombre les parece incómodo o extraño, entonces muy probablemente lo están viendo desde el punto de vista de seducción y conquista, el cual es un punto de vista erróneo. Tenemos que verlo desde la amabilidad, gentileza y educación, y abrir la puerta a cualquier persona, hombres y mujeres, porque es un gesto de amabilidad.

Y la amabilidad no tiene género.

Por: Voices of Broterhood

https://voicesofbrotherhood.com/

 

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