«Lo que te checa, te choca» – Dicho popular

Luis lozano

Hagamos un poco de memoria, eras una niña o un niño, feliz como cualquiera. Los días eran especiales, la vida era sencilla, tu trabajo fue el de dar alegría a la familia.

Los grandes, gozaban de tu presencia, te pidieron sonreír y lo hacías, te invitaban a bailar, y con un poco de pena, lo hiciste. Presumiste tus logros de preescolar y en ocasiones no te dejaban parar hasta que termines con la sopa.

Recuerdas también que cada vez que te ponían frente al espejo para peinarte, luego de un par de jalones, de manera automática sonreías. Mirando al espejo sonreías. Volteabas a la cámara y sonreías. Ése, era un gran trabajo, ser feliz frente al espejo.

Al paso de los años, entre muchas cosas, ser adulto conlleva olvidarnos de percepciones simples, como el de vernos al espejo con esperanza, con gusto y sin prejuicios. Wow! Vaya palabra: prejuicios. Es muy complejo, a ciertas edades, ver al espejo, detenidamente, pues de esa manera, vemos más cosas «que antes no tenías», o al menos no las habías identificado con tu experto ojo clínico.

Mi madre, antes de que yo cumpliera 18 años, todo feliz y con ánimos de comerme al mundo de los adultos, sabiamente me dijo: «luego de los 20 años, la vida se va volando«. No lo creí, hasta que me di cuenta que ya superaba los 30 y en un «santiamén» ya tenía 40. 

El gusto por verme al espejo, se fue quitando, la imagen cambiaba, aunque era el mismo tipo frente a él. (¿te ha pasado?). Arrugas, orejas más grandes, ojos menos brillantes, bigote y barba con puntos blancos, cara menos simpática, patas de gallo, decepciones casi siempre por las canas. Unos exagerados, le llaman vejez, otros le llaman experiencias, y los que son felices por la manera en que han vivido la vida. Los quejosos y los gozosos.

¿Tú qué expresas cuando te ves al espejo?

  • Me veo mejor que antes
  • Estoy más cachetón
  • Antes no me veía tan madreado
  • Tas cabrón!
  • Ni pusiste el negocio que habías dicho
  • Pinche covid
  • Ya me parezco a mi mamá
  • A pesar de los años, aún aguanto un piano
  • Ay Dios mío… otro día más de friega
  • Ya estoy hasta la madre de esta chamba
  • Pero hoy me va a escuchar
  • Uta! se me olvidó comprar pasta de dientes
  • Chale, me crecieron más las cejas
  • No estoy tan feo
  • El grano ya está más oscuro
  • Jeje, qué cagado!
La lista puede ser interminable. Todas son un cúmulo de posibilidades que nuestro cerebro ha dispuesto, para hacer de nuestro día uno bueno o uno medianamente bueno o uno muy malo.
Esto no es determinante pero, EL ESPEJO, es capaz de dar un poco de orientación para las primeras horas del día. Y ésas con algo suerte, sí que son determinantes. Nos arruinan el día, nos muestran la capacidad resiliente o de plano, se hacer el mejor de los días de la semana. Así de surtidito.
Ahora bien, ¿será posible que de esa lista, podamos poner en los primeros sitios, aquellas buenas expresiones, enfocar los pensamientos y percepciones para tener un gran día? -Inténtalo. Es posible, es enfocarse, pero créeme, que hasta de vez en cuando, la casualidad hace su trabajo. Ahora imagina si lo haces de manera consciente.
Cada día es una gran oportunidad para vivirla al máximo, con buena actitud, a pesar de que estés estreñido o te hayas pegado con la pata de la cama. Es muy posible sobrellevar cada día con mucho ánimo y enfoque. Hay días que hasta repartes «para llevar».
¿Qué trae el espejo contra nosotros, o a favor?
La frase al iniciar esta entrada, nos da una idea: proyección. Muchas de las ocasiones, encontramos en algunas personas, características que no nos laten, que de plano no compartimos.
Pero también, en muchas ocasiones, éstas son una calca de nuestra personalidad. «Lo que te checa, te choca» la proyección que nos representa negatividad, es quizás el resultado del rechazo que sentimos hacia otras personas que quizás lamenten o gocen lo mismo que nosotros.

Ahora bien, cuando vemos proyectamos de manera positiva, seguramente contamos con el equilibrio emocional y nos permitimos hacer goce de lo que otros gozan, es cuestión de enfoque, cuando a ti te va bien, y lo compartes conmigo y a ambos nos complace, el espejo en la noche y al día siguiente.

¿Es posible vivir siempre bajo estas condiciones? 
Tú sabes que sí. Ya sea que estés pegado a los 20 años o a los 60 y más. Eres tan poderoso, como quieras serlo, producto de buenas decisiones y de malas decisiones. Resultado de malos ratos y de muy buenos. Los responsables fuimos y seremos siempre nosotros.
Para finalizar, deseo que mañana y siempre, tu espejo te diga la verdad, por muy cruda que parezca, luego la afrontes, la goces y no te permitas tanta comparativa, si es que ésta es tóxica. Compárate para ser mejor cada día.
Un gran día te espera, cuando la actitud que reflejas es tan brillante que te deja a ciegas, desde las primeras horas del día. Ya fregaste, el espejo es tu mejor aliado. Es más, date la oportunidad para ir a observarte, recuerda que de niño, siempre veías con esperanza, ibas creciendo, ibas creyendo.
Créelo, así estás bien!
Por: Luis Lozano Nava

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