Encuentro de dos culturas: Mujeres, raza, racismo en México.

Verónica Vázquez Piña

La cultura es el medio natural en el que se desenvuelven los seres humanos. Podemos entender a la cultura desde sus aspectos subjetivos y objetivos. Los aspectos subjetivos son las normas, creencias y valores que tienen las personas trasmitidas de generación en generación y que son compartidas por una población.

En octubre 1492, llegaron a América, unos cuántos exploradores a conquistar a los pueblos indígenas, a raíz de eso, y como en cualquier guerra, las mujeres fuimos botín, la primera famosa fue la Malinche entregada junto con otras doce doncellas como regalo para hermanar los pueblos. Sin embargo, lo que creían los indígenas que sería un encuentro entre dos culturas, fue el nacimiento de la Conquista, de la aniquilación y violencia atroz contra las civilizaciones que existían y para los ojos nuevos de los exploradores-conquistadores un mundo lleno de riquezas que explotar.

La cultura objetiva son los productos humanos que reflejan los aspectos subjetivos de una población dada. Es decir, que cada nación crea su propia identidad y valores, y desde ese espacio y tiempo los seres humanos optan por crear objetos culturales para trasmitir ideas, propuestas, exaltar el espíritu y competir con las bellezas que nos proporciona la propia naturaleza. Sin embargo, las tradiciones de los pueblos originarios aún nos acompañan con los voladores de Papantla, pero también se sembró una sociedad de castas muy dividida por color de piel y de origen que ya en el mestizaje se fundo un terrible racismo hacia las comunidades indígenas.

En la Encuesta de Discriminación 2017 realizada por el INEGI, se registra que las entidades con más prevalencia de discriminación son Puebla, Colima, Guerrero, Oaxaca y Morelos. Seguidas de Jalisco, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Es decir, que están todos los estados con mayor población indígena del país.

La primera forma de discriminación es la apariencia que incluye tono de piel, peso o estatura y forma de vestir o arreglo personal. La segunda son las creencias religiosas y en tercer lugar las mujeres ven la discriminación por sexo en un 29.5 mientras que los hombres sólo un 5.4. Esto nos permite entender las diferencias de género y denota cómo la posición privilegiada de los hombres permite que estos sean menos discriminados por su sexo.}

¿Cómo pensarnos desde la composición pluricultural cuando el racismo subyace nuestras entrañas? La discriminación múltiple exhibe que las mujeres con alguna discapacidad eran las que habían referido mayor discriminación y sobre la discriminación estructural con respecto a tipo de servicio de salud utilizado, las personas hablantes de lengua indígena las que en el seguro popular son principalmente discriminadas en comparación de otras instituciones.

El color de piel sigue mostrando una relación inversa con respecto a los trabajos de funcionarios, directores y jefes o profesionistas y técnico, es decir hay más personas con tonalidades claras en los puestos de dirección y de estudios que personas con tonos más oscuros.

Pero el racismo lacera la libertad personal, eso quiere decir que seguimos viviendo una cultura que no nos permite vestirnos cómo queramos, que si somos chaparras o gordas y hasta el peinado y arreglo serán características decisivas para conseguir un trabajo.

¿En qué mundo me encuentro? Cuando me veo frente al espejo, me veo mestiza, siempre admiré mis ojos negros y mi cabello caoba, me sentía muy mal cuándo no veían mis aretes y creían que era un niño más, yo me sabía niña, aunque me gustará estar vestida de gasolinero con mi traje de Mobil.

Tuve una educación buena y siempre desde que tengo memoria hubo empleada doméstica en casa, Elena, para mí fue como mi nana, fuimos desde niña a su casa, en un ejido cerca de Iztlahuaca, nos invitaban a la fiesta del pueblo, San Agustín, las diferencias de su vida a la mía eran enormes, vivían 13 personas en un cuarto que fungía de dormitorio, cocina y espacio de vida, el otro cuarto era de la abuela. Elena la mayor de sus hermanos, no aprendió a leer ni a escribir bien, la mandaron a la ciudad a trabajar desde muy joven, yo tendría 4 o 5 años. Luego llegó su hermana, teníamos la misma edad, y al principio jugábamos juntas por las tardes al resorte, teníamos 11 años, poco a poco se fueron ajustando las prácticas y ella permaneció más en la cocina, ella dejo su infancia, dejo de jugar para trabajar, yo seguí sin darme cuenta realmente lo que implicaba. Irene se llama, fue ejemplo de superación, no quería la vida de Elena, fue por las tardes a estudiar para terminar la primaria, yo ya iba a la UNAM, sacó su primaria siendo la mejor, y ganó un curso de computación, y eso le costó más, no estaba preparada para dejar el trabajo doméstico y seguir, sólo ella sabe cuáles eran sus sueños, yo ya tendría 25 años y saldría de mi casa para ser una mujer independiente.

Este pequeño relato da cuenta de las diferencias de oportunidades y de clase para las mujeres mexicanas, cargamos la historia de la conquista, seamos bellas, inteligentes aún quién decide si dejamos la escuela, si vamos a trabajar siendo niñas, no somos nosotras las autoras de nuestras vidas en muchos sentidos.

En octubre es difícil que no piense en aquellas mujeres que han sido regaladas como desde los primeros tiempos de la Conquista y como fue la vida de la Malintzi. Las mujeres botín de guerra o para hermandar relaciones conflictuales, las mujeres indígenas que en este proceso electoral estarán otras disputando su lugar en las comunidades y espacios de poder, todas las mujeres con alguna discapacidad que son discriminadas de manera múltiple, a todas ellas les deseo que esto acabe, que no suframos más.

Las mujeres indígenas que debemos conocer según Yalitza Aparicio

Al menos nos queda la cultura “objetiva”. Gracias a la cultura objetiva como la danza, el teatro, la música, el cine, entre otras, es que las personas podemos acceder a otros mundos y abrir nuestras fronteras mentales y exacerbar nuestros sentimientos.

Los festivales culturales son el oxígeno necesario para compartir experiencias con otros modos de pensar y de actuar, así como generar en nuestro espacio vital un aprendizaje de convivencia, tolerancia, gusto y alegría por las demás personas.

En cambio, encerrarnos en nuestras propias culturas subjetivas y objetivas sin intercambio es destinarnos a la soledad y marginación. El mundo globalizado no tiene que ser sólo económico sino puede ser también un mundo de libertad creativa, crítica y de reunión.

Es por esto que promover el intercambio cultural así como la asistencia y participación de la población a los festivales culturales puede ayudar a generar valores democráticos de tolerancia y respeto que tanto son necesarios en nuestro país.

Pero la cultura también es revolución, es protesta, es reflexión, desde ahí podemos quitarnos el profundo racismo, podemos empoderar niñas, podemos ver el ataque al patriarcado. Hace un año que fuimos al Festival Cervantino con mi hija y mi hijo, pudimos ver la lucha del teatro callejero porque no le quitaran su espacio, vimos una obra de Elena Garro que nos desgarro, y toco la violencia contra las mujeres que continua desde antes de la Conquista. Así que disfrutemos este mes y alimentemos nuestro espíritu con la cultura que este año nos trae el Festival Cervantino sin olvidar revisar el horizonte que queremos vislumbrar, uno de dominación o, por el contrario, el encuentro de mundos posibles y mejores que tanta falta nos hace.

Por: Verónica Vázquez Piña

 

 

Comments (02)

  1. Buena y bella reflexión Vero. Regresar a la infancia con los ojos de la conciencia nos permite descubrir las atrocidades que «mamamos» y que normalizamos. La cultura objetiva no sólo es expresión, en intención y si la recuperamos con fines pedagógicos podemos hacerla morir de cambio. Un abrazo!!!

  2. Buena y bella reflexión Vero. Regresar a la infancia con los ojos de la conciencia nos permite descubrir las atrocidades que «mamamos» y que normalizamos. La cultura objetiva no sólo es expresión, en intención y si la recuperamos con fines pedagógicos podemos hacerla motor de cambio. Un abrazo!!!

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