La ilusión del chico Universitario

RedKarani

En mi adolescencia me ilusione perdidamente con un chico universitario, un día en una salida de compras con mis amigas, me lo encontré, conversamos e hicimos clic (o al menos eso me hizo creer) yo sinceramente me sentía soñada porque el casi licenciado había volteado a verme, era como un sueño hecho realidad. Por esos tiempos, entable amistad con un compañero de escuela, conversábamos entre clase y clase, generalmente nos acompañábamos a tomar el camión, de repente íbamos juntos a la cafetería, sin embargo, mi amor secreto estaba con el universitario aquel y mi amigo era mi confidente. Un día ya en la tarde de regreso a casa, había un coche estacionado frente a la puerta, era él, me estaba esperando. Me dijo que subiera al auto que me invitaría a cenar algo a su departamento, yo accedí, pues confiaba en él. Cuando llegamos estaba un amigo suyo que estudiaba con él, lo salude y vi que en el lugar no había muebles, me pregunté ¿dónde nos iríamos a sentar?, mientras tanto pasamos a la cocina,  hasta ese momento la situación marchaba bien, todo empezó a volverse incomodo cuando me preguntó sobre “mi amiguito”, con un tono sarcástico e intimidante me susurro al oído  “ese con el que hablas tanto, con él que vas de aquí para allá en la escuela, ese que parece tu «novio” yo trate de explicarle que sólo era mi amigo, pero no funcionó estaba muy alterado, pasaron unos minutos y  del enojo siguió la furia y las cosas se fueron saliendo de control, me acorralo contra la tarja de la cocina con sus dos brazos y me decía, te gusta, dime, te gusta? es tu amiguito secreto?  Estaba muy asustada, le decía que se quitara, que no me tratara así, entonces me tomo de la mano y me jalo hacía su habitación, cuando vi que no se calmaba, le dije que ya quería ir a casa, que por favor me llevara, contestó con un rotundo NO, aquí te vas a quedar, dijo, entonces cerró la puerta, puso el seguro y empezó a desabrochar su cinturón junto con los botones de su pantalón, en un descuido tome el teléfono quise marcar a un taxi, me alcanzó y me empujó a la cama, mi primer pensamiento fue que saldría de ahí violada, empezó a acercarse y fingí que no pondría resistencia y, cuando estaba prácticamente encima de mí, junte toda la fuerza posible y lo aventé a un lado y salí corriendo, su compañero de casa iba subiendo las escaleras cuando me vio  llorando me preguntó si estaba bien, yo conteste que sí que tomaría un taxi para irme a casa, pero como me vio mal, se ofreció a llevarme, no dije nada en el camino. Ha pasado mucho tiempo desde entonces y es la primera vez que hablo sobre ese episodio traumático en mi vida, ojalá que a nadie más le pase lo que me pasó.

-Vane, 29 años-

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